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Feliz Apocalipsis.
Llegara el día
lo presiento,
en que los habitantes
marginales
de este mundo,
harán estallar
todo el amor
que les prohibieron...
Entonces,
ese día,
se derrumbaran
uno a uno
los edificios impunes,
los castillos robados.
Los culpables
de semejante escándalo
no soportaran
el aire enrarecido
por tanto amor disperso
y simplemente
se desvanecerán,
convirtiéndose solo
en mal recuerdo...
Cuando acabe ese día,
todos los marginados,
perdón, ex – marginados,
contemplaran el mundo,
o lo que quede,
dibujaran sus sueños en el aire,
soltaran solo una lagrima
por los que no llegaron
y pondrán su libertad,
su hambre
y su amor al día...
Desde entonces soñar
se volverá un derecho de rigor,
será tan bueno vivir
entre tanto escombro,
que la muerte
se convertirá
en un pecado
imperdonable...
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